miércoles, 28 de enero de 2026

Filippo Caronti

Filippo Caronti no fue un "inmigrante" (llegó a Bahía Blanca en calidad de militar en 1856).

Es una de esas figuras que de tanto haber sido homenajeadas, elevadas a la categoría de pétreo busto venerando, se vuelven ajenas, lejanas, opacas. A esto se suma la relevancia política e institucional que tuvo su hijo Luis, nacido en Bahía Blanca el 9 de septiembre de 1858 y fallecido en Bs As el 2 de septiembre de 1917, que muchas veces lleva a confundir ambas figuras.

Vamos a tratar de hacernos amigos.


Casati et al, Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883, Bahia Blanca, 1884



Tomado del "Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883", publicado en Bahía Blanca en 1884 a pocos meses de su muerte por su esposa Adela Casati y sus hijos.

Felipe Caronti nació en la ciudad de Como, Italia, el 8 de julio de 1813. Falleció en Bahía Blanca el 16 de octubre de 1883.

- Miembro del gobierno provisorio de su provincia natal en marzo de 1848

- Sargento Mayor de Infantería del Ejército Argentino desde el 4 de enero d 1856

- Socio de la "Societá Geografica Italiana" di Firenze, hoy de Roma.

- Socio corresponsal de la Sociedad Científica Argentina de Buenos Aires

- Socio perpetuo de la "Societá Italiana di Patronato degli Emigrati" di Roma

- Socio fundador de la "Societá di beneficenza pel ripatrio e riabilitazione al lavoro degli italiani indigent" " di Buenos Aires

- Miembro correspondiente del "Instituto Geografico Argentino" de Buenos Aires

- Miembro de la "Associazione Meteorologica" de Turín.

- Socio fundador y honorario de la Biblioteca Bernardino Rivadavia de Bahía Blanca

- Socio fundador del "Club Progreso" de Bahía Blanca

- Socio fundador y presidente honorario de la "Societá Italiana de Mutuo Soccorso" en Bahía Blanca

- Agrimensor Municipal de Bahía Blanca

- Miembro de la Municipalidad de Bahía Blanca en varias épocas

- Vocal del Consejo Consultorio del Banco de la Provincia en Bahia Blanca

- Agente consular de Italia en Bahía Blanca


Con respecto a las circunstancias de la llegada de Felipe Caronti a Bahía Blanca:

[llegó a la Argentina en 1855, escapando de una condena a muerte por su participación en la revolucion de 1848, en el mismo buque que Silvino Olivieri, a quien se encomendó la creación de colonias Legión Agrícola MIlitar.

Poco tiempo después de la muerte de Olivieri, [1856] llegaba a Bahía Blanca, en buque a vela, los únicos que por entonces arribaban a estas playas el capitán Felipe Caronti, de quien ya hemos hablado, con el resto de la legión. Caronti era un hombre de vasta cultura y había hecho sus estudios de ingeniero en Italia, aunque no consiguió dar la prueba final para obtener el título a causa de los sucesos políticos de que fue protagonista. Conocedor el gobierno de Buenos Aires de sus sobresalientes aptitudes y de sus prendas de carácter, solicitó sus servicios que debería prestar en la guarnición de Bahía Blanca. Diósele de alta como capitán de infantería de línea y se le acordó la baja de la legión militar.

Todavía en Buenos Aires, el capitán Caronti había hecho observar a Olivieri la inconveniencia de dar a la legión el doble carácter de agrícola y militar. Sostenía que debía ser lo uno o lo otro exclusivamente, considerando que mal se avenía un régimen militar a una organización de agricultores y que era impropio que un cuerpo militar se distrajese de sus particulares funciones en el cultivo de la tierra.

Olivieri hizo poco caso de estos sanos y bien inspirados consejos, reveladores de que quien los daba conocía ampliamente la naturaleza humana y llevó a ejecución su plan tal como lo había previsto.

Acaso pensaba imponer a sus hombres, en el campo del trabajo los mismos métodos y disciplina que cuando conducía al ataque. Bien pronto, desgraciadamente, los hechos debían demostrarle el grave y fundamental error en que estaba.

Consignamos este detalle para demostrar la clarividencia ay el tacto del elemento que se incorporaba a Bahía Blanca y que más tarde había de tener una actuación tan sobresaliente como benéfica.

La primera misión que desempeñó Caronti, en unión de los coroneles Ignacio Rivas y José Murature fue la investigación del hecho que costó la vida a Olivieri, a cuyo efecto se le habían dado facultades amplias para tomar las medidas ejecutivas que conceptuase oportunas.

Con respecto a los cabecillas nada podía ya hacerse pues habíanse dado a la fuga inmediatamente de cometer el crimen; en cuanto a los demás elementos de la legión considerados sospechosos, fueron dados de baja.

La legión quedó interinamente bajo el mando del capitán Caronti. Más tarde el gobierno ofrecióle nombrarlo jefe de la colonia, pero no aceptó. Entonces fue nombrado para ese cargo el teniente coronel Antonio Susini. La legión tomó carácter exclusivamente militar y se instaló en su propio cartel, situado en el terreno que ocupa hoy el palacio municipal. Entre sus oficiales figuraba el mayor Juan Bautista Charlone, y los capitanes Sagari, Zonza y Valerga. Estos dos últimos fuero los fundadores de las familias bahienses de este nombre. Reorganizada la legión el capitán Caronti se hizo cargo de la comisaría de guerra y de la maestranza del fuerte.

El capitán Felipe Caronti quedo en Buenos Aires encargado de enrolar los hombres que faltaban hasta completar el numero de 600 que era el que debía tener la legión.



Su hijo Luis Caronti escribió sobre su padre:

"Construyó el primer muelle en el puerto sobre el arroyo Napostá Grande [1857]; proyectó y edificó en 1860 las dos primeras escuelas, la primera iglesia de mampostería y una pequeña capilla y cercado de ladrillos en el cementerio. Ejecutó la nivelación y desmonte de la Plaza Estomba, actual Plaza Rivadavia y del primer camino carretero al puerto. Levantó un puente sobre el Napostá y el primer polígono de tiro. Introdujo el árbol llamado pino marítimo, el tamarisco, que se extendió rápidamente por el país y que él plantó de semillas recibidas de Italia, en el patio de su casa en la calle Soler. Levantó planos topográficos de la frontera ... Hizo observaciones meteorológicas con toda prolijidad durante 25 años, desde el 27 de enero de 1859 hasta el 16 de octubre de 1883, día en que falleció de muerte repentina a los 70 años de edad".

Cn respecto a su registro meteorológico cuenta Zeballos (1881)

En 1874 cumplíase una serie de años que Caronti llevaba sus observaciones, tomadas á las 7 a. m., 2 y 9 p. m. sin interrupción de un solo día, cuando á fines de Setiembre la autoridad llamó á su puerta para llevarlo preso. Acusábanlo de participación en sucesos políticos de doloroso recuerdo, y se vió forzado á abandonar su casa de Bahía Blanca, donde el viagero que sale de los desiertos, retempla su espíritu de el seno de una buena biblioteca y de un gabinete de instrumentos, al cual debe nuestra geografía física señalados progresos. El soldado de la Patria y de la Ciencia no tembló en frente de sus carceleros y mirándolos sereno con faz erguida, solamente lanzó una frase, que ellos no comprendían y que en otro teatro y entre otros hombres, le valiera la libertad misma.- ¡Me obligan Vds. á interrumpir mis observaciones meteorológicas de catorce años ! . . . . Y quedaron interrumpidas, porque Caronti estuvo seis meses fuera del hogar. Durante su ausencia aquel sentimiento lo preocupaba constantemente, era su mortificación. Cuando regresó, los pesares del suceso se cambiaron en placer indefinible, al recibir el cuadro de las observaciones de los seis meses, hecho con prolijidad y esmero irreprochables. Su inteligente é instruida es posa, le había preparado esta tierna sorpresa y sus observaciones famosas ya en el mundo científico, cuentan hoy veinte y tres años completos.

En 1859 Pellegrini lo menciona en su informe, al agradecerle su colaboración en mediciones topográficas, y sus observaciones meteorológicas. 

Edificio de la catedral y la escuela, 1860-1900.



Felipe Caronti puebla con ovejas mestizas la primera suerte de estancia en propiedad del partido




Textos escritos por Felipe Caronti:

1869 "Informe sobre el partido de Bahía Blanca", con Real de Azua y Sixto Laspiur.

1881 "El clima en Bahía Blanca" en el Boletín Geográfico Argentino.

1882 "Informe sobre Bahía Blanca con motivo del censo de 1881" (la transcripción de este documento, acá)


Bibliografía

Cabré Moré, Enrique, Vida y obra de Felipe Caronti, Bahía Blanca, 1933.

Casati et al, Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883, Bahía Blanca, 1884.

Monti, Antonio, La vita e le memorie del patriota comasco Filippo Caronti, 1918 (En la ABR)

martes, 27 de mayo de 2025

FLORA LANCI


 "Flora, Flora Grazia Lanci, nací en Italia, in Abruzzo. Bueno, Mi cuñada cosía acá en el Comando, y yo recién había llegado y me dice: vos aprendé bien los pantalones que vos también podés hacerlos, porque pagaban bien, porque yo trabajaba, cosía pantalones, camisas, todo, pero con los rusos, con los judíos, te pagaban poco, ahí en la calle Lavalle, te daban los paquetes de los pantalones, ya cortados, vos lo tenías que coser, planchar, todo y traerlos, y así, y bueno, aprendí bien el pantalón, acá porque era difícil, era de los soldados, porque son de ese paño duro, era difícil, pero bueno, mi cuñada miraba, empecé a coser, vos traías un paquete, te daban el ok que estaba bien, y te daban otro paquete, y te lo llevabas, pero eran tres o cuatro meses, después ya no había más, por eso había que apurarse, porque pagaban bien, te daban con la jubilación, todo.

Y un día, acá estaba esta mujer, me dice,
"Señora"
abre el paquete, la de arriba, pero es una pavadita que tiene adentro
[el pantalón, el de arriba, y era un agujerito que me había quedado, ahí en la entrepierna, a ese solo];
y me dice:
- 'señora, ¿vos sabés qué pasa con las bolas de los soldaditos? te los tenés que llevar hacer todo de nuevo'.
- ¡Pero es solamente ese, revise todo!
- No, no, no.
Empecé a llorar porque todo ese paquete era pesado, y me tuve que ir, porque mi marido me trajo en bicicleta, yo adelante, el paquete atrás, él manejaba, y mi marido se fue a trabajar, y con ese paquete, tuve que volver en colectivo, lloraba, lloraba...
Pero fue la única vez. Después se cerró acá, se cerró, no había más trabajo.
Pero cuando yo me jubilé de lo que yo iba pagando, tenía el aporte de acá.
- Y la máquina de coser que usabas era tuya o te la....?
Gracias a mi mamá, me la compró allá en Italia."

lunes, 26 de mayo de 2025

DINA PAGLIALUNGA: Lu paradisu de la donna e della vacca


 Dina Paglialunga nació en Fermo, Marche, el 3 de noviembre de 1925, y llegó a la Argentina, a Bahía Blanca en el año 1955.


Cuando la entrevistamos, el 27 de agosto de 2013, esto nos contó:

[antes de partir] Cuando fui a comprar la máquina de coser, mi hermano me acompañó, me la pagó; y el que me vendió la maquina dice: uhh l’Argentina, un paradiso, per la donna e per la vacca… que venía acá y no iba a hacer nada, y sin embargo labure como una…

y cosía, cosía con mi cuñada, mientras estuve con ellos, estuve un año, cosíamos las dos ahí… Mi cuñada con los primeros pantalones que cosía – porque mi cuñada era pantalonera, muy buena ella sabía coser cuando vino acá – con la primera plata que ganó se compró la plancha a carbón.

Mi cuñada me enseñaba. Antes las tiendas compraban la tela por pieza, cortaban, y nos daban fardos de pantalones, y también Torello, te pagaban una moneda, pero había que meterle.

Se cosía se planchaba, yo me acuerdo, cuando me casé, estuve dos años sin tener los chicos, me hacía 46, 47 pantalones por semana, los domingos los planchaba mientras mi marido levantaba la pared, y después a la tarde salíamos un ratito.



(Entrevista: Ana Miravalles, 27 de agosto de 2013)



sábado, 29 de marzo de 2025

DOMENICO ROSETTI CANTA LA MONTANARA


 "- ¿Qué cantaban?

- Y un montón de canciones, que si uno empieza yo lo sigo..."
Siempre lo vamos a recordar a Domingo Rosetti, su energía, su vino casero, y su voz con la que tantas veces lo hemos escuchado contar su historia y la de su familia, la de su Cupramontana en la época de la guerra y la de Bahía Blanca de los años '50; sí, y además lo hemos escuchado recitar el canto XXXIII del Inferno, y por supuesto, ¡cantar!

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Flora Lanci: de ese tiempo en que fue costurera en el comando

 


LAS COSTURERAS DEL COMANDO
Hoy vino al museo Flora Grazia Lanci, (italiana, del Abruzzo, de 83 años), y después que nos presentamos y nos saludamos, miró a su alrededor, en el patio del edificio de Saavedra 951 y nos contó:
"Mi cuñada cosía acá en el comando, y yo recién había llegado y me dice: aprendé bien los pantalones que vos también podés hacerlos, porque pagaban bien, te daban los paquetes de los pantalones, ya cortados, vos lo tenías que coser, planchar, todo y traerlos, aprendí el pantalón, acá porque era muy difícil, era de los soldados, porque eran un paño muy duro (...) vos traías el paquete, te daban el ok que estaba bien, te daban otro paquete, el paquete eran 50, pero duraba dos o tres meses y había que apurarse. Un día me trajo mi marido en bicicleta, yo adelante en el caño, el paquete atrás y el manejaba; me dejó y se fue a trabajar. Acá me recibe una mujer, abre el paquete, mira el pantalón, el de arriba, y era un agujerito que me había quedado, ahí en la entrepierna, a ese solo; y me dice:
- 'señora, ¿vos sabés qué pasa con las bolas de los soldaditos? te los tenés que llevar hacer todo de nuevo'.
- ¡Pero es solamente ese, revise todo!
- No, no, no.
Empecé a llorar porque todo ese paquete era pesado, y me tuve que volver en colectivo.
Pero cuando yo me jubilé, tenía el aporte de acá.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Los primeros que hicieron pan en Bahia Blanca en 1838

 

"En Buenos Aires la situación política se hacía cada día más incierta. La dictadura de Rosas presagiaba el funesto período de la tiranía con todos sus horrores. Algunos elementos temerosos o simplemente precavidos entre los que primaban los extranjeros iniciaron la emigración hacia otros puntos del país, que si bien es cierto ofrecían condiciones de vida menos cómoda, por lo menos no serían teatro de luchas política, que siempre fueron de deplorables resultados para los elementos del trabajo. Es así que algunos trabajadores italianos y bascos vinieron a Bahía Blanca, prefiriendo los rigores de la soledad, el aislamiento y el salvaje a los horrores de la pretendida civilización... (rotura del papel).

En 1838 tuvo lugar, por obra de los mencionados inmigrantes italianos, entre los que predominaban los genoveses, un hecho simple pero de indudable importancia: la siembra de trigo. La extensión sembrada fue de una cuadra y a pesar de que los viento y las heladas hicieron sentir sus desastrosos efectos el resultado fue bueno. En aquella época no había todavía medios por cuyo motivo el lector puede preguntarse legítimamente qué hacían aquellas gentes con el trigo recogido. La contestación podrá causar extrañeza pero es inmediata y traduce la verdad. Hacían harina, y con ella pan, que según afirman documentos de aquellas épocas era muy sabroso a pesar de su color oscuro. La molienda era de lo más primitivo que se pueda imaginar. En una especie de mortero se colocaba el trigo y se pisaba luego con una piedra adecuada. El producto se tamizaba por medio de un tejido que dejaba pasar la harina reteniendo una parte del afrecho, la más gruesa. Así preparaban lo necesario al más noble de los alimentos aquellos hombres tenaces en el trabajo, optimistas en el porvenir e industriosos para proporcionarse lo necesario para el sustento".

La Nueva Provincia, 1-1-1921, suplemento especial, p. 5


"La única inmigración que venía a establecerse en Bahía Blanca constaba de algunas familias genovesas cuya principal ocupación es la agricultura y horticultura"

El partido de Bahía Blanca. Informe 1869


COMPLETAR CENSO 1869 family search

https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-6SQS-J1T?wc=QCXV-BZ3%3A42633001%2C43043901%2C43043902&cc=1462401

miércoles, 18 de mayo de 2022

Al suon della mandolina - Alfonso Di Lorenzo en Ing. White



Esta costumbre de escuchar ópera provenía de Alfonso Carmelo Di Lorenzo .serenatero napolitano q tocaba mandolina ....el tenía una colección de discos de pasta que con mucho primor nos hacía escuchar... Fana de Carlo Butti y Enrico Carusso, Mis padres heredaron ese material ..algunos los conservo mi vieja era loca por el aria de Madam Butterfly de Puccini ....y mi viejo por Elixir d'amore ...ah la del nono era I Pagliacci ....yo me crié escuchando ese material .....y como tuvimos la dicha de viajar seguido a capital porq le salía gratis a mi viejo los pasajes por ferroviario ...fuimos a ver muchas obras al Colón ...


Di Lorenzo era el abuelo por parte materna.
La mandolina es un instrumento redulce, precioso, en su momento yo lo done al museo del puerto, bellísimo, bellísima la madera porque tenía vetas de distintos colores, el sonido es muchísimo mas dulce que el del ukelele, es parecido a la bandurria y a otro instrumento portugués, 
Mi abuelo laburaba en el puerto, en los remolcadores, gracias a eso, pobre, fue asmático por el frío que chupaba. Su hermano José Di Lorenzo, que también vivían en Avenente 4048 y otros amigos napolitanos, eran 4, salían por las noches a dar serenatas, te estoy hablando fines de siglo XIX, para los amigos paisanos de ingeniero White, es más tiene un valsecito, Cielo y mar que lo escribió en su momento, lo escuchaba, te imaginás con qué placer.


Yo recuerdo en la casa, en el patio, debajo de la higuera, de la uva, del parral, una mesa larga y ahi, paisanos que venían a charlar y a contar las historias, te imaginás que tenían para decir, se visitaban muy seguido, los Califano los Aversano, Mazzello, los amigos que tenían los nonos. MI nono se caso con una prima segunda, él vino antes con sus hermanos, eran seis, y después vino la que ya era su novia, pero su novia era de Casoria, Nápoles, y el nono era de la isla de POnza, no se cómo se conocieron, mi nona se llamaba Maria Grazia Di Lorenzo, pero nosotros le decíamos la nonna Graziella, muy alta, altísima, muy elegante, muy especial, semianalfabeta, pero de una habilidad para hacer cosas, tanto en lo que era coser,  bordar, pintar, hacer cosas manuales, cocinar como los dioses, hacer mermeladas, licores, una genia, de mucha personalidad, 

Esa es la foto de los Di Lorenzo, el de los bigotones es el nono Alfonso, en esa foto no esta la nona, pero sí la mama de Sarita, Elida, es la de la izquierda con zapatos blancos.